La Civilización Chaco-Santiagueña

La Civilización Chaco-Santiagueña II

La Civilización Chaco-Santiagueña II


Fecha de Publicación: Agosto 2016


Reseña


Emilio R. Wagner y Duncan L. Wagner

Emilio Roger Wagner, de quien Bernardo Canal Feijóo dijera que con él "Santiago del Estero conoció por primera vez a un sabio", nació en 1868 en Orminten, Escocia, pero como su padre era un diplomático francés, heredó su misma nacionalidad. Su madre era una dama de la nobleza polaca. Años después, su padre fue destinado a países de Sudamérica y Emilio recorrió junto a su hermano Duncan durante más de treinta años - en canoa o a pie- sus intrincadas selvas recogiendo muestras de plantas e insectos que enviaban al Museo de Historia Natural de París. En 1904 levantó una casa de quebracho colorado en Mistol Paso, cerca de la localidad santiagueña de Icaño, junto al río Salado, desde donde inició la busca de los restos de una antiquísima civilización a la que denominaban Chaco-Santiagueña. En 1914 a los cuarenta y seis años interrumpió esta busca para luchar por Francia en la Primera Guerra Mundial. Destinado sensatamente por su edad a tareas pasivas, escribió dos libros de recuerdos y uno de índole política. Al regresar a nuestro país, continuó su busca de la antigua civilización, integró el movimiento cultural La Brasa y transformó el Museo Arcaico de Santiago del Estero con tres mil piezas, en el Museo Arqueológico con más de setenta y cinco mil. Poco antes de morir en 1949 dijo "He pagado mi deuda de gratitud a este país hospitalario con haber formado este Museo".

Duncan Ladislao Wagner nació en Escocia (Glasgow, 1863) y vivió los primeros años junto con su familia hasta que ingresó en el Colegio Politécnico, adonde obtuvo un Maestrado en Química. Acompaño a su hermano en los innumerables viajes a través de las selvas de Sudamérica y en el campamento de Llatja Mauca buscando vestigios de la antigua civilización. Fue secretario de la oficina central de Pojuca (Brasil), fundó el ingenio Tacuarendi en el Chaco y la Revue Franco Brésilienne en Río de Janeiro. Tenía cincuenta años cuando viajó a Francia a luchar en la Primera Guerra Mundial. Al regresar fracasó en una empresa algodonera en el Chaco y en 1927 vino a Santiago como vicedirector del Museo Arqueológico. Hombre de vastísima cultura, un exquisito poeta parnasiano y un dibujante eximio, ilustró y redactó en francés el texto de este monumental libro. A él se debe la idea de la proyección que se anuncia en el título: La Civilización Chaco-Santiagueña y sus correlaciones con las del Viejo y Nuevo Mundo. Por su impecable traducción los académicos Mariano Paz y Bernardo Canal Feijóo recibieron la Legión de Honor del gobierno franc{es.



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