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Santiago Kovadloff: "Argentina sigue estando más cerca del siglo XIX que del XXI"

Invitado por la Fundación Cultural de Santiago del Estero, el próximo viernes a las 21, disertará en el Hotel Carlos V el filósofo, escritor, y ensayista Santiago Kovadloff, quien abordará el tema “Pasado y presente, la configuración política de hoy en la Argentina”.
  • Publicado el 24/02/2013, 11:02
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Santiago Kovadloff

Kovadloff considera que la presencia del pasado en la Argentina actual “es muy intensa y clara” debido a que “las grandes corrientes de pensamiento que siguen protagonizando los conflictos sociales del país, siguen siendo fundamentalmente dos que provienen del pasado, una de ellas es el peronismo, y la otra es la desarticulación del pensamiento alternativo al peronismo, que es muy remota entre nosotros y que hoy tiene una forma muy particular, pero que no es nueva, explicó en diálogo con EL LIBERAL. 
Es que el pensamiento alternativo al peronismo empieza a ponerse de manifiesto como inoperante desde el punto de vista de procedimiento, ya en los tiempos del primer gobierno de Juan Domingo Perón y termina de adquirir sus formas más recientes con la desarticulación del Partido Radical a principios del siglo en curso. “Es decir, se trata del pasado en el presente”, sostiene. 
A ello agrega otro hecho complementario: “La inconsistencia de la vida democrática y republicana entre nosotros no sólo fue, como se presumió, efecto de los golpes de Estado sino causa de los mismos, y causa también de la actual irrelevancia que a nivel ciudadano tiene nuestra vida constitucional”. 
¿Cree que hay cierta indiferencia de la ciudadanía hacia la política? 
No, todo lo contrario. Creo que ha sido ampliamente superada la crisis de la significación de la política en nuestra vida ciudadana, a partir especialmente del primer gobierno de Néstor Kirchner, y esa superación de la indiferencia tomó dos formas más o menos nítidas: una de ellas tiene que ver con la capacidad de convocatoria que generó el frente para la Victoria liderado por el ex presidente; y la otra, la disconformidad social con ese gobierno y los dos sucesivos y también con la fragmentación de las dirigencias políticas opositoras. Pero la demanda de mayor calidad política reemplazó ampliamente el escepticismo ciudadano o la exigencia de que se fueran todos los políticos del escenario social. Hay más participación social en demanda de más organización política. En el oficialismo hay mucha participación en la política, y en la oposición mucha participación en la exigencia de reorganización política. 

¿Qué significado tiene la configuración política que usted menciona? 
Es un término que se refiere ampliamente a la organización de la república, y no sólo de los partidos políticos. El concepto de política debe ser aplicado a las prácticas sociales mediante las cuales una comunidad logra funcionalidad, eficacia, en la búsqueda de la ley y la equidad social, entre sus necesidades de renovación problemática y su actitud para la convivencia. Hoy estamos ante un panorama que presenta síntomas que comprometen profundamente la consistencia de nuestra vida comunitaria. Por ejemplo, creo que el oficialismo tiene una particular necesidad de profundizar el hostigamiento, la hostilidad y la confrontación entre sus distintos sectores, los que lo apoyan y aquellos que no: y creo que la oposición tiene una muy honda necesidad de protagonismo fragmentario y no de búsqueda de conciliaciones posibles que permitan formar o alcanzar frentes programáticos, consciente de que para ella lo que está en juego es el porvenir de la república puesto que el sistema está profundamente afectado por un hiperpresidencialismo patológico a mi entender. 

¿Comparte las recientes advertencias de la Iglesia acerca de la crispación social creciente que se vive en el país? 
Comparto esa convicción que la Iglesia tiene porque la Argentina está atascada en una de sus peores tradiciones que es la multiplicación de sus frentes internos de conflicto y la ineptitud evidenciada por sus dirigencias para encausar las disconformidades por la vía de consensos cívicos capaces de generar soluciones y convivencias en el marco de la ley. Me parece que el núcleo central de este conflicto señalado por la Iglesia es la transgresión de la ley. 

En el marco de la realidad que vive el país, ¿cómo ve el rol de la Justicia? 
La Justicia juega un papel decisivo. En este momento quien se interrogue sobre el papel de la Justicia, se estará interrogando acerca de la vigencia de nuestro sistema constitucional, de nuestra letra constitucional, si habrá de sostenerse o no la propuesta constitucional argentina. Este es uno de los problemas fundamentales que enfrenta el país. 

¿Hacia dónde cree que va la Argentina desde el punto de vista político? 
Está claro hacia dónde va la Argentina desde el punto de vista del oficialismo. Éste aspira a consumar una transición desde el campo de la democracia republicana hacia la democracia populista, con un fuerte liderazgo personalista que actualmente ejerce la Presidenta de la Nación. Creo que en el sentido del oficialismo vamos hacia un reconfiguración radical, profunda, de la Argentina republicana. Desde el punto de vista de la oposición, es incierto el porvenir del país. Hay en lo formal una demanda de mayor institucionalidad, de mayor respeto a la ley tal como hoy la entendemos, de una convivencia más profunda, pero podría decirse que las expectativas posibles de sostenimiento de ese proyecto está por el momento muy comprometida por esto que yo llamo la fragmentación programática de los líderes políticos de la oposición. Salvo, en términos de mayorías relativas, diría que el peronismo sigue siendo nuevamente la alternativa al peronismo, es decir que en cierta medida el peronismo gobierna hoy la Argentina y se postula como una nueva alternativa a ese mismo gobierno a través de la figura de Daniel Scioli y de las alianzas con Hugo Moyano y con figuras que provienen del núcleo fuerte del peronismo, pero pareciera que la Argentina en términos de oposición y de protagonismo relevante se sigue moviendo en el circuito propuesto por el peronismo. 

Dentro de este sistema, ¿cuál es su análisis acerca del papel que desempeñan los gremios y la CGT hoy divida? 
Este es un país de corporaciones, es decir, una de las configuraciones o formas que toma la fragmentación nacional es la dificultad de que la corporaciones integren un conjunto, hoy integran una pugna entre intereses sectoriales que aún no aparecen orientados por un mandato primordial del Estado que sepa encauzar esas diferencias en función de un conjunto, de una unidad. Entonces, los sindicatos, dentro de este mundo de corporaciones, siguen siendo un protagonista decisivo de la estabilidad política nacional y de su orientación. 

¿A su entender, qué necesita la Argentina para generar alternativas conceptuales y programáticas que la lleven a un nivel superior? 
Me parece que lo que está faltando es más imaginación política. La Argentina corre el riesgo de quedar marginada de la modernidad por la dificultad que encuentra para actualizar su escenario problemático que es muy repetitivo, donde permanentemente los viejos problemas tienen la palabra, seguimos debatiendo cuestiones que deberían estar superadas como por ejemplo si hay o no antisemitismo, si los adversarios son enemigos, si los liderazgos deben ser personalistas, si es posible organizar la educación. Argentina sigue estando más cerca del siglo XIX que del XXI.


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